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5 de junio de 2014

Porque-ría número 5: ¿Por qué las personas malas son malas y las personas buenas son buenas?

A lo largo del curso, han ido surgiendo muchas "porque-rías" (preguntas que empiezan por "por qué"), enmarcadas en las sesiones de Filosofía a la de tres con los niños de 4 años del CEIP Estados Unidos-Huarte de San Juan, y no siempre hemos tenido tiempo de subirlas. 

Esta pregunta fue una de las más interesantes:
¿Por qué los malos son malos? preguntó un niño de la clase de 4 años. Porque nacen así, hemos pensado muchos al inicio. Pero otros no estaban de acuerdo: "los bebés no pueden ser malos recién nacidos porque no saben lo que hacen".  Éstos pensaban que las personas se volvían malas. ¿Por qué se vuelven malas las personas? Aquí surgieron varias teorías. Una de ellas era que en realidad a las personas malas lo que les pasaba era que estaban enfadadas y por eso se portaban mal.

¿Y vosotros qué pensáis?

Es muy importante cómo se responde a esta pregunta, especialmente si eres niño. A los niños se les cataloga constantemente como "buenos" y "malos" y, aunque no sea exactamente el mismo significando de "los malos" y "los buenos" de los cuentos, responder a la pregunta de si la maldad se hace o se nace se vuelve trascendental y con ramificaciones prácticas cuando se mira desde el punto de vista de si es "remediable" o no. Si los malos nacen malos, ¿para qué vamos a esforzarnos en cambiarlos? ¿O para qué vamos a esforzarnos en tratar de cambiar si los "malos" somos nosotros? Si los malos se convierten en malos, es interesante pensar en por qué y en si esta conversión es reversible. Es decir, si hay experiencias capaces de convertirnos en malos, ¿las hay también capaz de convertirnos en buenos? ¿Y cuáles son estas experiencias?

Otras preguntas interesantes en torno a los malos y a los buenos:

¿Cómo podemos saber si alguien es malo o si es bueno? ¿Qué pistas podemos tener? 
¿Es igual ser malo que hacer cosas malas? ¿O se pueden hacer cosas malas y ser bueno? 
¿Los malos merecen castigos? ¿Por qué? 
¿Los buenos merecen premios o ser bueno debe ser lo normal?

¡Que disfrutéis pensando!
¡PORQUE-PORQUE-PORQUE-RÍAS!


23 de noviembre de 2013

Porque-ría número 4: ¿Por qué vemos los sueños si tenemos los ojos cerrados?

Cuando Nemo descubrió que iban a competir todo tipo de criaturas extrañas, Nemo procedió a retirarse de la carrera de obstáculos. 
El niño que aparece en estas ilustraciones se llama Nemo y protagonizó unas historietas muy divertidas llamadas Nemo en el país de los sueños, de Winsor McCay, de principios del siglo 20. 

Cuando  soñamos, "vemos" lo que soñamos, a veces de forma muy muy real. En nuestra tercera tanda de "porque-rías" (preguntas que empiezan por "por qué"), enmarcadas en las sesiones de Filosofía a la de tres con los niños de 4 años del CEIP Estados Unidos-Huarte de San Juan, hicimos muchas preguntas. 

La que hemos seleccionado como nuestra "Porque-ría número 4" la propuso Iain: 

¿Por qué vemos los sueños si tenemos los ojos cerrados? 

En esta imagen, Nemo se "ve" a sí mismo repetido muchas veces. ¿Se "ve" de verdad? ¿Con qué se "ve"? ¿Con los ojos? 
Preguntamos a Iain si él mismo tenía alguna respuesta a su propia pregunta. Preguntamos con qué vemos en el mundo real. "Con los ojos". Y luego preguntamos con qué vemos cuando soñamos. "Con la imaginación", dijo Iain.

Surgen varias preguntas relacionadas que será divertido plantear en casa o en clase.

Cuando recordamos cosas del pasado tampoco las "vemos" con los ojos, pero sí las vemos en nuestra mente.





¿Los "ojos" de la imaginación son los mismos "ojos" que los de la memoria o son distintos? 

¿Qué hay de diferente entre los sueños y los recuerdos? ¿En qué se diferencia la memoria de la imaginación? ¿Qué se parece más a la realidad, la memoria o la imaginación? 

¿Puede haber una historia imaginaria que parezca muy real? 
¿Se nos ocurre un ejemplo de algo que podamos imaginar que sea muy real? 
¿Y otro ejemplo de algo que podamos imaginar que sea muy loco?

A veces tenemos sueños que parecen muy "reales".
¿Cómo sabemos que son sueños? 
¿Son diferentes los sueños de la realidad? ¿En qué son diferentes? 
¿Qué pistas tenemos de que ahora no estamos soñando? 

Todos los de la clase tenemos ojos que ven. Ninguno de nosotros es ciego. Cuando recordamos, reproducimos en nuestra cabeza lo que un día vimos. Cuando imaginamos, tomamos imágenes de aquí y de allá y nos inventamos otras historias. Pero en nuestras imaginaciones y en nuestros sueños siempre "vemos", un poco como si fuera una película en nuestra cabeza.

¿Cómo creemos que imaginan y sueñan las personas ciegas? 
Las personas ciegas no ven con los ojos, pero ¿pueden ver con la imaginación? 
¿Igual que nosotros? 
¿Pueden soñar como una película? ¿O sueñan de otra manera? 

Iain tiene ganas de leer lo que habéis pensado y hablado de todo esto.

¡PORQUE-PORQUE-PORQUE-RÍAS!

8 de noviembre de 2013

Porque-ría número 3: ¿Por qué los padres y las madres van al trabajo?

"A trabajar", ilustración de Barbara Dsiadosz
En nuestra segunda tanda de Porque-rías, antes de empezar la sesión de Filosofía a la de tres del 7 de noviembre dedicada a Personas, robots y muñecos, Alba Torres, una niña de cuatro años, hizo una pregunta que ella relacionó con nuestra porque-ría número 2 (¿Por qué los niños van al colegio?). Su nueva pregunta relacionada fue "¿Por qué los padres van al trabajo?".

Le preguntamos a ella qué opinaba al respecto, pero nos dijo que no sabía por qué y que por eso lo preguntaba.

Tras pensar un poco, alguien dijo que los padres trabajaban porque si no, no tienen dinero.

A la pregunta de por qué necesitamos dinero, casi todos entendimos que era para comprar cosas.

Pero esta pregunta puede tener más chicha. Es interesante que tanto en la porque-ría número 2 sobre por qué van los niños al cole y en ésta, las respuestas asumen que por encima de todo está la obligación. Hay que ir al cole. Hay que trabajar. En ningún momento aparece la idea de que o bien el cole o bien el trabajo (al menos ciertos trabajos) sean divertidos y gratificantes en sí, por ejemplo.

"A trabajar", ilustración de Barbara Dsiadosz
Surgen varias preguntas interesantes para hablarlas en casa o seguir hablándolas en clase.

¿Además de para ganar dinero, por qué otras razones pueden trabajar los padres y las madres?

Es una ocasión para que los adultos que rodean al niño le cuenten más sobre sus trabajos. ¿Qué les gusta de los trabajos que hacen? ¿Qué no les gusta? ¿Qué trabajos distintos han tenido en su vida?

¿En el colegio se trabaja? ¿Quién trabaja en el colegio?

¿Qué diferencia hay entre jugar y trabajar?

¿Hay trabajos más divertidos que otros? ¿Cuáles nos parecen más divertidos y por qué?

¿El trabajo es duro? Si un trabajo es divertido, ¿se puede llamar trabajo? ¿O es más bien juego?
¿El trabajo siempre da dinero? ¿O hay trabajos que se hacen sin que te dén dinero a cambio?

¿Hay trabajos más importantes que otros? ¿Por qué?

¿Te gustaría trabajar de mayor? ¿Qué trabajo te gustaría tener? ¿Te gustaría tener el mismo siempre o te gustaría ir cambiando? ¿Por qué?

Alba tiene ganas de leer lo que habéis pensado y hablado de todo esto.

¡PORQUE-PORQUE-PORQUE-RÍAS!

3 de noviembre de 2013

Porque-ría número 2: ¿Por qué los niños van al colegio?

Ilustración de John Burningham en The School (La escuela), 1974.
























Esta pregunta la ha propuesto Pilar, la profesora de la clase de 4 años, en la última sesión de Filosofía a la de tres.

Salieron varias ideas en la sesión. Una era que los niños tenían que ir a la escuela "porque los padres estaban trabajando". Otra que había que ir a la escuela porque "hay que aprender".

Son dos ideas bastante distintas. Según una de ellas, el colegio sería una especie de "guardería" en la metemos a los niños porque tienen que estar en algún sitio mientras los adultos trabajamos y según la otra, hay que aprender (irrespectivamente de si los padres trabajan o no). En ambos casos, hay una idea de "obligación".

Surgen varias preguntas interesantes para hablarlas en casa o seguir hablándolas en clase.

¿Qué cosas nos gustan del colegio?
¿Qué cosas no nos gustan tanto del colegio?
Una de las razones por las que vamos al colegio es para aprender. ¿Necesitamos aprender? ¿Por qué?
¿Quién tiene que aprender? ¿Sólo los niños y las niñas? ¿O los adultos también tienen que seguir aprendiendo?
Aparte del colegio, ¿qué otros lugares o qué otras actividades se nos ocurre donde aprendemos cosas?
Si tú fueras el director o la directora del colegio, ¿qué cosas cambiarías del colegio para hacerlo mejor?
¿Por qué tienen los padres que trabajar? (Esta pregunta nos la ha propuesto Esther Gómez, una ilustradora fabulosa cuyo trabajo podéis curiosear aquí).

Es una ocasión estupenda para hablar de cómo fue la experiencia en el colegio de los adultos que rodean al niño o a la niña. Que el abuelo, la abuela, la madre o el padre cuente cómo era su cole cuando era pequeño, qué le gustaba y qué no le gustaba, qué hubieran cambiado ellos.

Pilar y toda la clase estamos ansiosos de leer lo que habéis pensado de todo esto.

¡PORQUE-PORQUE-PORQUE-RÍAS!

Porque-ría número 1: ¿Por qué las personas son dueñas de los perros y no los perros de las personas?

Ilustración de El mundo al revés, de Miguel Calatayud (Media Vaca, 2001)















Esta pregunta la ha propuesto Tito, el perro que vive en el baúl de filosofía de Filosofía a la de tres.

Hemos empezado a pensar un poco sobre ella en filosofía, ¡pero aún queda mucho por pensar! Para empezar, una pregunta siempre requiere más preguntas: 

¿Qué significa ser dueño de algo? 

¿De qué cosas somos dueños nosotros? ¿Cómo nos convertimos en dueños?

¿Es igual ser dueño de algo que ser dueño de alguien? ¿Por qué? o ¿Por qué no?  

Tito dice que las personas somos dueñas de los perros. 

¿Las personas tenemos dueños? 

¿Son los padres "dueños" de sus hijos y de sus hijas? 

¿Los dueños son los encargados de poner las reglas? ¿Qué reglas enseñan las personas a los perros? 

¿Las personas somos más inteligentes que los perros? ¿Por qué? 

¿Ser más inteligente da derecho a mandar más?

¿Cómo sería el mundo si los perros mandaran? 

Podéis escoger algunas de estas preguntas y hablar sobre ellas. Recordad que la idea es que los adultos no contestemos a estas preguntas, sino que investiguemos con los niños sobre ellas. ¿Por qué no elegís alguna de ellas y le preguntáis a abuelos y a tíos y tías, a ver qué piensan ellos?

Tito tiene muchas ganas de saber qué pensáis y cómo tratáis de responder a su pregunta.

¡PORQUE-PORQUE-PORQUE-RÍAS!